Desde la Presidencia de CESM consideramos inadmisible un recorte del Estado del Bienestar en España. Nunca, desde que recuerdo, ni a los funcionarios en general, ni a los médicos en particular nos han recortado el salario. Los médicos hemos tenido subidas menos altas que los demás repetidamente, y en proporción inversa a los salarios, hasta llegar a retribuciones que están entre las más bajas de Europa. Pero hasta hoy nadie se había atrevido a bajarnos el sueldo. Pienso que sólo un incapaz puede atacar en su base al Estado del Bienestar, atacar a los que nos curan, a los que nos enseñan, a los que nos defienden, a los policías...
Los salarios de los médicos españoles demuestran que la eficiencia de nuestro sistema sanitario es de las más altas del mundo. Con salarios de vergüenza se consigue estar entre los diez primeros del mundo, y eso es sólo por la dedicación de los médicos y su sacrificio.
No ocurre así con la educación, que, gracias a la mala gestión y poca inversión, ha perdido cada vez más calidad. Hay que preguntarse si querrán hacer lo mismo con la sanidad. Sabemos que en todas las autonomías se está privatizando cada vez más la Sanidad. Las concesiones en Madrid, Cataluña, Aragón y Valencia y los llamados Chares en Andalucía así lo demuestran.
Debemos responder a esta primera agresión a los médicos con fuerza y unión, con decisión, enfado y -por qué no decirlo- con agresividad
Es posible que algunos consideren esta crítica exagerada, pero la mantengo. Somos una profesión sin horarios: tenemos una jornada complementaria y un decreto retributivo, el 3/87, que establece jornadas de 1.900, 2.000 e incluso de 2.400 horas al año, o sea 60, 70 o más horas a la semana (cuando los demás funcionarios no superan las 1.600). Es de risa que la Administración haga leyes donde se habla de conciliación familiar. Los médicos, ¿no tienen derecho a esa conciliación?
Tenemos que leer que la ministra de Sanidad cree que es alarmista pensar que nos afecta demasiado y que todavía no tenemos que preocuparnos. Según parece, no debe saber que, además, esas horas son obligatorias. Señora ministra, sí debe preocuparse, ya que su ministerio no ha sabido cómo evitar que el recorte afectara a la jornada complementaria -eufemismo de las horas extras de los médicos- y a la carrera profesional, que hemos conseguido después de más de 20 años de su aprobación en las Cortes. En suma, ha permitido que uno de los PIB más bajos de Europa en sanidad se rebaje todavía más.
Pero los primeros incapaces que han propiciado el recorte han sido los integrantes del Gobierno actual, los que después califican con epítetos loables a sus médicos.
Nosotros debemos prepararnos ahora para una lucha de muy larga duración. Debemos responder a esta primera agresión con fuerza y unión, con decisión, enfado y -por qué no decirlo- con agresividad. Y, si es posible, unirnos en este enfado y agresividad a las otras profesiones que también son muy necesarias para el mantenimiento del Estado del Bienestar.
Avisar a los pacientes
Somos los garantes de la asistencia sanitaria, somos los que realmente cuidamos a los ciudadanos y, desde ese puesto que tenemos, debemos hacer ver a esos ciudadanos que les están agrediendo a través nuestro, que los actuales gobernantes han puesto en peligro el Estado del Bienestar, la asistencia sanitaria, las pensiones, la educación... Debemos denunciar a los responsables ante nuestros pacientes. Tenemos esa obligación, e incluso nuestro juramento nos lo demanda.
Una huelga de facultativos es siempre difícil de asumir como tal, porque afecta directamente a nuestros pacientes, pero ésta llegará con facilidad si previamente sabemos comunicar a la población que no la hacemos por la disminución de las retribuciones -que también-, sino porque la sanidad es algo serio y no debemos dejarla en manos de inútiles e incapaces.
Andrés Cánovas - Jueves, 3 de Junio de 2010